• Enrique Silva

HENRI-GEORGES CLOUZOT

Una de las muestras más destacadas del 23 Festival de Cine de Lima es la de los Clásicos Restaurados, que este año está dedicada al gran cineasta francés Henri-Georges Clouzot (1907-1977) y consta de cuatro filmes de visión imprescindible.



Clouzot debutó como realizador con un corto en 1931 y luego hizo dos películas más, en 1933 y 1934, dedicándose a la labor de guionista, adaptador y dialoguista para otros directores hasta 1942, año de su primer largometraje importante, "El asesino vive en el 21". Precisamente ese trabajo de libretista será crucial para desarrollar posteriormente en sus propias realizaciones las historias y personajes de las novelas que solía adaptar, habitualmente con otros guionistas.


Su habilidad para la composición de encuadres, para la elaboración de trávelins de notable acabado y la pericia en el uso de la profundidad de campo son marca del talento de un profesional obsesionado también con la perfección de la puesta en escena, al punto de repetir 20 y hasta 30 veces una sola toma hasta quedar conforme.


EL ASESINO VIVE EN EL 21 (1942)

(L' assassin habite au 21)

A partir de una novela de S.A. Steemann, se ilustra un relato de misterio sobre un asesino en serie refugiado en una pensión de Montmartre, hasta donde llega un inspector de policía para descubrir su identidad. Resalta aquí no solo la construcción de los personajes, sino la capacidad de Clouzot para combinar la tensión dramática con elementos de humor y diálogos de gran agudeza.



EL SALARIO DEL MIEDO (1953)

(Le salaire de la peur)

Una de las mejores cintas de Clouzot, basada en una novela de George Arnaud. Aventura de alta tensión cuya acción transcurre en una zona rural de Sudamérica. El incendio en uno de los pozos de una compañía petrolera solo puede ser apagado usando nitroglicerina. Cargamento mortal que Yves Montand y Charles Vanel (notables los dos), entre otros empleados contratados por la empresa, deberán llevar en un camión a través de una ruta difícil, peligrosa, con el riesgo de que a la menor sacudida ocurra una tragedia. Pocas veces una película ha puesto los nervios tan de punta. Obra maestra.



LAS DIABÓLICAS (1955)

(Les diaboliques)

Otra de las obras cumbres del cineasta, adaptada de una novela de Pierre Boileau y Thomas Narcejac. La historia transcurre en un internado rural para niños varones, cuyo director (Paul Meurisse) es un tirano. Lo llamativo aquí es que su esposa (Vera Clouzot) y su amante (Simone Signoret) son profesoras allí y la convivencia se ha hecho tan insoportable que solamente hay una salida para ambas mujeres: deshacerse del hombre. Brillante en todos sus aspectos, este es uno de esos relatos en el que las apariencias juegan un rol fundamental conjuntamente con el elaborado suspenso que se va generando. Los 15 minutos finales son especialmente memorables.



EL MISTERIO PICASSO (1956)

(Le mystere Picasso)

Obra muy particular en la filmografía de H.G. Clouzot, pues se trata de un apasionante documental que muestra la técnica pictórica del maestro español Pablo Picasso 'in situ'. La cámara se concentra en la figura del pintor ejerciendo su arte, ilustrando las diversas aristas del proceso de creación, hasta llegar a la culminación del trabajo. La complicidad entre el realizador y el artista es total.



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