• Rodrigo Bedoya Forno

Dumbo

Desde hace ya algunas películas, el cine de Tim Burton pasa por un declive bastante marcado: en sus mejores filmes, el cineasta conseguía crear un universo decididamente sombrío, pero siempre lúdico y hasta con cierta ternura, que tenía claras influencias de las historias infantiles, moviéndose entre la inocencia y la oscuridad. “El joven manos de tijera”, las dos Batman que dirigió o “La leyenda del jinete sin cabeza” son claros ejemplos de un cineasta con un talento visual evidente, y que lo ponía en la práctica para sacarle el jugo a los espacios y a los ambientes que los personajes, solitarios y ‘freaks’, recorrían en sus películas.


Lejos parecen ya los tiempos en los que Burton podía imprimir ese tono a sus películas, como si su estilo se hubiera uniformizado y ya no pudiera potenciar visualmente sus historias. “Dumbo”, la versión ‘live action’ del clásico de Disney, parecía ser una oportunidad para que el cineasta retomara la senda que había dejado. Pero nada de eso pasa.


El problema principal del filme es que se sostiene en base a una serie de momentos que se dedican a ilustrar la historia y que resultan demasiado acumulativas, como si ir juntando una situación tras otra fuera lo que diera la dinámica al filme. Por el contrario, más bien ese costado acumulativo lo que hace es restarle fuerza a la propuesta, que podría haber generado y aprovechado más el costado fantástico y de aventura que la historia proponía.



Y es que Tim Burton nunca ha sido un gran narrador: su fuerte siempre ha sido, como hemos señalado, potenciar visualmente el universo de sus personajes ambiguos, donde los héroes tienen siempre un costado oscuro, incómodo, de no saber muy bien como ubicarse en el mundo. Aquí, los personajes son meros estereotipos que, con el correr de los minutos, van haciendo cada vez más evidentes sus motivaciones y características, lo que termina que se sientan meros estereotipos. El villano que compone Michael Keaton es un claro ejemplo de ello: mientras la narración se va haciendo cada vez más precipitada, su personaje va adquiriendo características de villano de caricatura, sin esa fuerza que podían tener otros malos de las películas de Burton (como el Pingüino, por ejemplo).


Lo mejor de “Dumbo” está, quizá, en su parte central, donde lo narrativo no tiene ese costado acumulativo y vamos viendo el entrenamiento del animal en el circo: la aparición de Eva Green en esos momentos es fundamental, porque pronto ella sí crea un personaje que mantiene ese grado de ambigüedad sobre sus motivaciones y sus características, que lamentablemente también se pierde con el correr de los minutos.


Tim Burton era un cineasta cuyo estilo resultaba siempre sugerente, donde lo que importaba era la creación de ambientes. Ahora, busca imprimirle a sus historia un pulso narrativo que pareciera no dominar del todo, dejando de lado su fuerte. “Dumbo” es la prueba de ello.

65 vistas
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Facebook Icon

© Copyright 2019-2020 La Pandilla Salvaje- Todos los derechos reservados.