• Rodrigo Bedoya Forno

Dragged Across Concrete

“Dragged Across Concrete” confirma a S. Craig Zahler como uno de los directores más importantes dentro del cine estadounidense de hoy. Tras “Bone Tomahawk” y “Brawl in Cell Block 99”, su nueva película, que se puede conseguir online, vuelve a transitar caminos ligados a los géneros (en este caso, el policial), pero desde una perspectiva nueva, original, teñida de un tono y de un estilo particular.


Un tono que parece sacado por la forma de ver la vida de Brett Ridgeman (Mel Gibson), un policía que siente que los tiempos están cambiando, pero él no puede cambiar con ellos. Sus métodos, violentos y cuestionables, chocan con las nuevas sensibilidades y con la vigilancia que hoy existe sobre el trabajo policial. Tras un incidente por el que es suspendido, el personaje toma una decisión arriesgada: robarle a un narcotraficante, misión a la que compromete a su compañero y colega (Vince Vaughn), quien también ha sido suspendido.


Poco a poco, los planes de los personajes se irán complicando cada vez más. Y lo interesante de la propuesta del realizador es cómo va desarrollando los hechos a partir de un tono desencantado, casi elegíaco, como si los personajes supieran que se trata de su última misión: una misión que es una especie de canto del cisne; tanto de la carrera policial como de la vida de los protagonistas.


Por ese motivo, el director prefiere una acción seca, directa, lejana a la espectacularidad y donde lo que importa son los momentos de espera, de seguimiento, de evaluación que hacen los personajes cuando las situaciones no han salido como esperaban. El notable laconismo y control tanto de Gibson como de Vaughn le dan a todas las situaciones un aliento trágico, como si ellos mismos supieran que se están acercando a un final ineludible. Los espacios nocturnos, pesados en su oscuridad y en su ambiente (la niebla, la luz amarilla constante y contrastada) ayuda a ir generando ese clima tan cargado que tiene la película.



Un clima cargado que también es la representación del mundo interno de los personajes: Mel Gibson da vida a un policía desencantado, que ve como el mundo que conoció ya no es el mismo. Ahora, el trato a los detenidos importa, y el prestigio que en algún momento tuvieron ahora tan solo les permite vivir en barrios decadentes y empobrecidos. “Dragged Across Concrete” toma la mirada de un policía cuyas maneras de hacer las cosas (violentas, teñidas de un tufillo racista, donde importan más los resultados que los procesos) choca con tiempos distintos, mucho más conscientes del trato de la autoridad hacia las minorías y en donde el escrutinio hacia las formas es mucho mayor.


De ahí viene el desencanto de “Dragged Across Concrete”: de un cineasta que diseña a sus personajes como si fueran héroes trágicos, que cumplen un rol que los va a llevar a un final del cual no pueden escapar. Pero también, acaso, estamos ante una película que entiende que los personajes rudos, que disparan primero y preguntan después, ya no tienen el prestigio ni generan la empatía de antes. Ahora estos mismos personajes son unos outsiders, luchando para conseguir una última misión que les haga justicia.

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